
Mohamed Salah puede ser una superestrella en Liverpool, pero en Egipto está en una dimensión completamente diferente. Cada vez que toca el balón, los aficionados estallan en vítores, y el peso de toda una nación recae sobre sus hombros en cada partido.
El gol marcado este domingo fue el número 68 de Salah con la selección egipcia en 118 apariciones, dejándole a tan solo uno del récord histórico de su propio seleccionador. Y para muchos, este podría ser el tanto más trascendental de su carrera internacional, ya que Egipto puso fin a una espera de 92 años para conseguir una victoria en un Mundial, superando a Nueva Zelanda.
En ese encuentro, ningún jugador del torneo estuvo más involucrado en acciones de ataque que Salah: cinco disparos propios y otros cinco ocasiones generadas para sus compañeros. Una actuación que dejó sin palabras al exentrenador del Tottenham, Ange Postecoglou: "Si alguien tenía dudas sobre el impacto de Mo en este equipo, aquí está la respuesta. Su actuación les dará una confianza enorme. Necesitas que tus grandes jugadores respondan para avanzar."
El exjugador Jobi McAnuff lo resumió con claridad: "Justo cuando se le necesitaba, Salah respondió por su país."
Con 14 años vistiendo la camiseta de la selección absoluta, su importancia para Egipto va más allá del fútbol. Cuando sufrió una grave lesión de hombro en la final de la Champions League de 2018 ante el Real Madrid, incluso el Ministerio de Salud del país realizó llamadas al cuerpo médico nacional para conocer su estado.
Sin embargo, a pesar de conquistar la Premier League con Liverpool en 2019-20 y 2024-25, Salah aún no ha levantado ningún trofeo con su selección. La generación anterior ganó tres Copas de África consecutivas entre 2006 y 2010, pero desde entonces solo han llegado dos finales perdidas, ante Camerún en 2017 y Senegal en 2022. Esta victoria mundialista, al menos, comienza a cerrar viejas heridas.
Fuente original: BBC Sport Football