
Sus años en el Napoli lo han transformado en una figura adorada en la ciudad partenopea y reconocida en todo el planeta. El título de la Serie A conseguido en la temporada 2024-25 fue el catalizador definitivo de su consagración.
McTominay es hoy la gran estrella de la selección escocesa. Tiene un mural gigante pintado en la pared de una casa cercana al estadio Hampden y su imagen —captada en un espectacular remate de bicicleta ante Dinamarca en una noche histórica del pasado noviembre— aparece incluso en un billete de banco. En las tres últimas temporadas ha anotado 13, 16 y 17 goles respectivamente, algunos de ellos decisivos para conquistar el Scudetto en Italia, otros fundamentales para llevar a Escocia al Mundial. Con 70 internacionalidades y la capacidad de rendir en múltiples posiciones —central por la derecha, mediocentro defensivo o mediapunta—, el escocés se encuentra exactamente donde siempre quiso estar.
El exinternacional escocés Steven Naismith ha seguido de cerca su evolución y no escatima elogios. "Se mueve por el campo con una elegancia brutal, es un atleta extraordinario", afirmó. "Y su pase... es como estar en un videojuego. Como en Super Mario cuando coges el champiñón y te haces gigante. Él es simplemente más poderoso que todos los demás".
Pero Naismith también destaca su dimensión humana: "Lo último que esperas es que sea un prepotente, y no lo es. En la cena se sienta con los jugadores más jóvenes del grupo y charla con ellos sin problema. Al día siguiente puede estar con McGinn, Robertson, McLean o Hanley como si tal cosa. Y a veces simplemente se queda solo un rato. Es un alma sociable y todo en él transmite felicidad genuina".
Todo ese bienestar ha sido fruto de mucho trabajo y sacrificio. Una nación entera espera que McTominay siga sonriendo tras el debut de Escocia ante Haití en su primera participación mundialista desde hace décadas.
Fuente original: BBC Sport Football