
El caso de Semenyo, del Manchester City, vuelve a poner el foco sobre uno de los problemas más graves que azota al fútbol inglés: el racismo en las redes sociales. El jugador ha denunciado haber recibido abuso racista, convirtiéndose en el último nombre de una lista que no deja de crecer a lo largo de esta temporada en la Premier League.
El episodio más alarmante tuvo lugar en un solo fin de semana de febrero, cuando cuatro jugadores fueron víctimas de insultos racistas. La Unidad Policial de Fútbol del Reino Unido (UKFPU, por sus siglas en inglés) investiga actualmente esos casos, que afectaron al defensa del Sunderland Lutsharel Geertruida, al centrocampista del Burnley Hannibal Mejbri, al defensa del Chelsea Wesley Fofana y al delantero del Wolves Tolu Arokodare.
La jornada del lunes también trajo otra denuncia de gravedad. El Sunderland se vio obligado a condenar públicamente los mensajes racistas recibidos por el delantero Brian Brobbey a través de las redes sociales, tras la victoria de su equipo por 1-0 ante el Tottenham en la liga.
Los clubes, la federación y las autoridades policiales insisten en su compromiso de identificar y sancionar a los responsables, pero la repetición de estos incidentes evidencia que el problema está lejos de resolverse. El fútbol inglés libra una batalla que va mucho más allá del terreno de juego, y cada nueva denuncia recuerda que queda mucho camino por recorrer para erradicar el racismo del deporte.
Fuente original: BBC Sport Football