
Hace dos veranos, Escocia sufrió uno de los golpes más dolorosos de la era Clarke: una goleada por 5-1 ante Alemania en la Eurocopa que condicionó todo su torneo y los dejó fuera ya en la fase de grupos. El seleccionador no ha olvidado aquella humillación.
"Tenemos que recordar lo mal que nos sentimos aquel día", admite Clarke, quien reconoce que aquella derrota aplastante dejó al equipo "a la defensiva" durante el resto de la competición. "Esta vez tenemos que asegurarnos de empezar tomando la iniciativa", insiste el técnico escocés.
Los últimos partidos de preparación sugieren que Escocia tiene argumentos para afrontar el arranque del torneo con mayores garantías frente a una selección de nivel similar. La apuesta por un agresivo esquema de 4-4-2 con dos delanteros centrales y el dinámico extremo Ben Doak por la derecha es la principal señal de un nuevo enfoque táctico.
Sin embargo, Clarke rechaza que la etiqueta de "diferente" sea del todo justa. "Creo que he demostrado de forma consistente durante todo mi tiempo aquí que estoy dispuesto a probar cosas distintas", argumenta. "Lo que la gente no entiende es que en un club puedes trabajar un sistema durante mucho tiempo y tener muchas sesiones de entrenamiento. En una selección no dispones de ese tiempo."
El técnico considera además que cuenta con el mejor fondo de armario de su trayectoria al frente de la selección escocesa, lo que le ha dado confianza para experimentar con el doble pivote ofensivo de cara a esta cita mundialista. El objetivo es claro: borrar el recuerdo amargo de Alemania y demostrar que esta Escocia sí puede competir en la élite.
Fuente original: BBC Sport Football