
La idea de McCrum no fue recibida con entusiasmo precisamente cuando llegó a manos de quienes gobernaban las reglas del fútbol. Muchos consideraban que la sanción propuesta era demasiado dura para los infractores. Sin embargo, el fútbol estaba evolucionando a pasos agigantados: los partidos eran cada vez más rápidos y físicos, y lo que ocurría sobre el césped empezaba a demandar cambios urgentes.
Ese mismo año, un partido de la FA Cup entre Notts County y Stoke City puso en evidencia una brecha enorme en el reglamento vigente. Un defensor del Notts County manejó deliberadamente el balón sobre la línea de gol para evitar que este entrara, y la consecuencia fue apenas un simple tiro libre para el rival. Un castigo claramente insuficiente para semejante infracción.
Lo que ocurrió a continuación resultó aún más escandaloso: los jugadores del Notts County se colocaron hombro con hombro sobre la línea de meta, formando una barrera humana que bloqueó completamente el arco. El Stoke City fue incapaz de convertir y terminó perdiendo el encuentro de la manera más injusta posible.
Para la gran mayoría de los observadores, la justicia deportiva había sido burlada de forma descarada. Aquel bochornoso episodio fue precisamente el argumento que necesitaban los partidarios de la propuesta de McCrum para ganar terreno. La idea de imponer una sanción mucho más severa, directa y contundente ante este tipo de infracciones comenzó a cobrar fuerza de forma irreversible, allanando el camino hacia una de las reglas más icónicas e influyentes en la historia del fútbol mundial: el penalti.
Fuente original: BBC Sport Football