
El Newcastle United vive uno de sus momentos más convulsos de los últimos años tras confirmarse la salida de Eddie Howe como entrenador del club, con el técnico Jaissle como principal candidato para ocupar su lugar en el banquillo del St. James' Park.
La noticia ha sacudido a la afición geordie, que no termina de entender los tiempos de la decisión. Algunos seguidores lamentan que la separación no se produjera en mayo, al término de la temporada, cuando existía mayor disponibilidad de entrenadores de primer nivel en el mercado. En ese momento, el desgaste de Howe ya era evidente y quizás habría sido más natural un adiós entonces.
Nadie puede negar la huella que deja el técnico inglés en el norte de Inglaterra. Howe rescató al Newcastle de la zona de descenso, protagonizó un histórico regreso a la Champions League y transformó a jugadores que parecían en declive, ofreciendo un fútbol valiente y emocionante que ilusionó a toda una ciudad.
Sin embargo, el momento elegido para el cambio genera serias dudas. Estamos en plena pretemporada, el equipo ha perdido o está a punto de perder a varios de sus futbolistas más determinantes, y los nuevos fichajes carecen de experiencia contrastada en la Premier League. Para muchos aficionados, esto podría suponer un retroceso significativo en el proyecto.
Las voces de la hinchada están divididas. Mientras unos reconocen que la última temporada fue decepcionante y entienden la necesidad de un cambio, otros advierten de que desprenderse de Howe ahora es un riesgo enorme. El entrenador conocía el club, la ciudad y su gente como pocos, y eso no se improvisa.
Sea como fuere, Eddie Howe se marcha con la Copa de la Liga en el bolsillo y con el agradecimiento de miles de aficionados que vivieron gracias a él algunos de los mejores momentos de la historia reciente del club. Ahora, el Newcastle afronta una nueva etapa llena de interrogantes.
Fuente original: BBC Sport Football