
Las líneas ofensivas de tres jugadores han sido un recurso táctico recurrente a lo largo de toda la historia del fútbol. Sin embargo, pocas etapas han visto una explosión tan llamativa de este sistema como los últimos quince años, un fenómeno que tiene un nombre y apellido muy claro: Pep Guardiola.
El técnico catalán transformó el fútbol mundial durante su etapa en el Barcelona entre 2008 y 2012, cosechando dos Champions League y tres títulos de La Liga. Su revolucionario modelo de juego, basado en la posesión y la fluidez posicional, prescindía de un delantero centro convencional. Lionel Messi ejercía como el atacante más central, aunque con plena libertad para retroceder, desequilibrar líneas defensivas y generar superioridad numérica en la zona de creación. El resultado fue un estilo de fútbol prácticamente imposible de contrarrestar que le reportó al club catalán 14 títulos durante ese período.
A partir de entonces, el tridente ofensivo se convirtió en tendencia en Europa. Real Madrid y PSG adoptaron esquemas similares en los años siguientes, pero fue en la Premier League donde el modelo de Guardiola encontró su reflejo más fiel: el histórico trío formado por Sadio Mané, Roberto Firmino y Mohamed Salah en el Liverpool de Jürgen Klopp.
Durante las cinco temporadas que compartieron camiseta en Anfield, Firmino cumplió un rol casi idéntico al de Messi en el Barça: el brasileño actuaba como referencia ofensiva, se asociaba con el mediocampo y abría espacios para que Mané y Salah explotaran la espalda de los defensas. Juntos conquistaron la Champions League y la Premier League, entre otros títulos, y son considerados uno de los mejores ataques de tres en la historia del fútbol inglés.
Ahora, el tridente del Bayern aspira a entrar en ese selecto grupo de los mejores de todos los tiempos.
Fuente original: BBC Sport Football
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