
El pitido final en Nueva Jersey no solo puso fin a la Copa América, sino que encendió una mecha que derivó en una batalla campal entre jugadores de Argentina y España, y que ahora tiene consecuencias disciplinarias: la FIFA ha abierto una investigación oficial sobre lo ocurrido.
Todo comenzó cuando Rodri, sustituido durante la prórroga, salió del banquillo para celebrar con sus compañeros. Al cruzarse con el defensa argentino Molina, este le propinó un golpe en el brazo o el estómago, desatando el caos. Rodri le encaró, pero fue Molina quien adoptó una actitud agresiva. García acudió en apoyo de su compañero, momento en el que Paredes le dio un golpe en la garganta. El suplente Gavi intentó mediar, pero Almada le derribó al suelo, y posteriormente Paredes también le empujó con la mano en la cara. Para colmo, Ayala agarró a García del cuello y aparentemente golpeó al centrocampista español Dani Olmo.
Las imágenes generaron una ola de indignación. Alan Shearer, desde los estudios de la BBC, fue contundente: "Paredes lanzó dos o tres puñetazos a la cara de alguien. No tiene cabida en el fútbol. Sabemos lo que significa perder, pero hay formas de hacerlo. Demasiadas veces hemos visto esto de Argentina. La reacción fue terrible." Joe Hart añadió: "El partido terminó, no pueden quejarse de nada. Un comportamiento vergonzoso."
Sin embargo, el seleccionador argentino Lionel Scaloni intentó quitarle hierro al asunto en rueda de prensa: "Somos magnánimos en la victoria y debemos serlo en la derrota. Perdimos el partido y lo aceptamos, pero eso no significa que dejemos de vivir ni que olvidemos todo lo que hicimos para llegar hasta aquí."
Ahora será la FIFA quien determine las sanciones correspondientes tras una final que quedará manchada por los altercados.
Fuente original: BBC Sport Football