La posibilidad de que Pep Guardiola tome las riendas de la selección italiana está generando un intenso debate en el país transalpino. Giovanni Malagò, nuevo presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), confirmó que existen conversaciones con el técnico catalán, aunque reconoció abiertamente que la operación no está cerrada y que no es seguro que "llegue a buen puerto".
Las declaraciones de Malagò, que admitió en el programa 'Vivavoce' que se han contemplado excepciones al reglamento pensando precisamente en Guardiola, han encendido las alarmas entre algunos sectores del fútbol italiano.
El principal crítico de la operación es Luciano Buonfiglio, presidente del Comité Olímpico Italiano, quien se mostró rotundo en su postura: Italia debe tener un seleccionador italiano. "No quiero dar consejos a Malagò, que ha comenzado muy bien al frente de la FIGC. Solo le pido que elija a un técnico italiano", declaró en una entrevista con el Corriere dello Sport.
Buonfiglio argumentó que apostar por un entrenador extranjero supondría un desprecio hacia la reconocida escuela italiana de técnicos. "La gran mayoría de los entrenadores de la Serie A son italianos, son competentes, profesionales y herederos de nuestra tradición. ¿Por qué ignorarlos?", se preguntó.
Para reforzar su argumento, el dirigente olímpico recurrió a su propia experiencia: cuando presidía la Federación Italiana de Piragüismo, contrató a un técnico alemán con resultados decepcionantes. "Era bueno, pero nunca se tomó la molestia de entender la mentalidad italiana. No ganamos nada y echamos por tierra todo el trabajo previo", recordó.
En caso de que la candidatura de Guardiola no prosperase, la FIGC baraja como alternativas los nombres de Roberto Mancini y Andrea Pirlo para hacerse cargo de la Azzurra.
Fuente original: Marca Fútbol