La mejor respuesta siempre es dentro del campo. Eso lo sabe bien Guridi, centrocampista del Sevilla, quien protagonizó uno de los momentos más llamativos del amistoso de pretemporada disputado ante el Córdoba.
Durante el encuentro, parte de la afición local comenzó a dirigirle cánticos burlescos al jugador, mofándose de su calvicie. Lejos de ignorarlo o dejarse afectar, Guridi esperó el momento justo para responder de la única manera que importa en el fútbol: con el balón.
Cuando llegó la ocasión desde los once metros, el centrocampista no tembló. Ejecutó el penalti con total frialdad y, tras ver cómo el balón se clavaba en la red, se giró hacia la grada que lo había estado increpando y les mandó callar con un gesto que lo dijo todo sin necesidad de palabras.
La escena no pasó desapercibida para nadie en el estadio. El gesto de Guridi generó un gran revuelo y se convirtió en el momento más comentado del partido, eclipsando incluso el propio resultado del amistoso.
Este tipo de episodios, aunque habituales en el fútbol, recuerdan que los jugadores no son ajenos a lo que ocurre en las gradas. Y cuando un futbolista tiene la oportunidad de responder con autoridad desde el punto de penalti, la victoria adquiere un sabor especialmente dulce. Guridi lo vivió en primera persona este verano.
Fuente original: Marca Fútbol