La International Football Association Board (IFAB) ha marcado un límite claro tras las controvertidas decisiones arbitrales vividas en la Copa del Mundo. El organismo encargado de las reglas del fútbol ha emitido su circular número 34, en la que deja establecido que el uso del VAR para sancionar simulaciones con tarjeta amarilla —tal y como ocurrió en el torneo— no puede seguir aplicándose mientras no se complete una revisión formal del protocolo vigente.
La polémica surgió a raíz de dos episodios sonados durante el Mundial. El primero involucró al delantero suizo Breel Embolo en el duelo de cuartos de final entre Suiza y Argentina. El árbitro amonestó inicialmente a Leandro Paredes por una supuesta falta, pero el VAR intervino al comprobar que Embolo había simulado. La consecuencia: la amarilla fue retirada al argentino y transferida al suizo, que ya tenía una previa, lo que derivó en su expulsión. Argentina aprovechó la superioridad numérica en la prórroga para sentenciar el encuentro.
El segundo caso tuvo lugar en el partido entre Estados Unidos y Paraguay. Tim Ream fue amonestado por una entrada sobre Almirón que no existió. El VAR, con Del Cerro Grande en la cabina, corrigió la situación y la tarjeta acabó en manos del jugador paraguayo.
La IFAB es contundente en su circular: una tarjeta amarilla que no suponga una segunda amonestación solo puede revisarse para identificar correctamente al infractor, pero en ningún caso puede modificarse la naturaleza de la propia infracción. Esto contradice directamente lo aplicado durante el torneo.
Sin embargo, la FIFA se defiende y sostiene que su interpretación del concepto de "confusión de identidad" fue coherente y uniforme a lo largo de toda la competición. Según un portavoz del organismo, el VAR únicamente recomendó corregir un error material provocado por la simulación del rival, y que la propia IFAB les habría confirmado que dicha interpretación era válida.
El debate está servido: dos organismos clave del fútbol mundial con lecturas distintas sobre los mismos hechos, y una normativa que necesita urgentemente una aclaración definitiva.
Fuente original: Marca Fútbol