La polivalencia se ha convertido en uno de los activos más cotizados del fútbol moderno, y el Sevilla ha dado con un jugador que encarna esa virtud a la perfección. Juan Iglesias llega a Nervión como una de las incorporaciones más interesantes del verano hispalense, junto a Arouna Sangante y Jon Guridi, y en apenas un mes de pretemporada ya se ha ganado la confianza plena de Luis García Plaza.
El lateral vallisoletano, de 28 años y con 159 partidos en Primera División en sus botas, ha dejado una impresión inmejorable en el cuerpo técnico. Desde su llegada, ha transmitido un mensaje claro: "Vengo de un equipo con ese ADN, que nadie quiera enfrentarse a nosotros, un equipo duro y difícil. Es lo que tenemos que generar aquí desde el primer día".
Y las palabras han tenido reflejo en el campo. A lo largo de los cuatro amistosos de pretemporada disputados hasta ahora, Iglesias ha sido titular en dos de ellos y ha demostrado capacidad para actuar en el carril derecho, en el izquierdo e incluso como central ante el Ceuta, respondiendo con autoridad en cada posición. "Vengo como lateral derecho, que es mi posición habitual, pero el míster puede contar conmigo donde sea conveniente", señaló en su presentación, y García Plaza no ha tardado en ponerlo a prueba.
Su llegada reordena completamente el panorama en los laterales del club andaluz. Con el futuro de Juanlu Sánchez aún sin definirse y José Ángel Carmona buscando su consolidación, la incorporación de Iglesias garantiza opciones de calidad en ambos costados, a los que se suma también el joven Julio Díaz por la izquierda.
Más allá de la versatilidad táctica, el Sevilla recupera con Iglesias algo que había perdido: jerarquía y experiencia. No es casualidad que en su debut luciera el brazalete de capitán durante el segundo tiempo. "Tengo la experiencia suficiente para animar y ayudar a crear un grupo fuerte", afirmó con convicción. Un líder silencioso que el proyecto hispalense necesitaba con urgencia.
Fuente original: Marca Fútbol