El CD Estepona ha protagonizado el fichaje más sonado de su verano con la incorporación de Julen Jon Guerrero, un mediapunta de 22 años con un pedigrí futbolístico inigualable y una carrera que necesita volver a brillar.
El joven atacante llega al conjunto costasoleño con una mochila cargada de historia. Su padre, Julen Guerrero, es nada menos que el director deportivo del propio club y uno de los artífices del milagro de la temporada pasada, cuando el Estepona logró una segunda vuelta memorable para salvar la categoría en Segunda RFEF. La conexión familiar convierte este movimiento en algo mucho más que una simple operación de mercado.
Criado futbolísticamente en la cantera del Málaga CF, donde coincidió con el ahora prometedor Dean Huijsen, Julen Jon dio el salto que muchos sueñan siendo cadete al Real Madrid. Valdebebas auguraba un futuro esplendoroso para el zurdo, internacional con España en categorías inferiores, pero su carrera no terminó de despegar como se esperaba. Su periplo posterior incluyó una etapa formativa en la Roma y experiencias en el fútbol profesional con Alavés y Getafe, además de pasar por Primera y Segunda Federación.
El vínculo con Estepona no es casual ni forzado. Durante los años en que su padre militaba en el Málaga CF, la familia vivió en la Costa del Sol y Julen Jon estudió en el Colegio San José de la localidad. Ese arraigo personal quedó reflejado en sus propias palabras durante la presentación: "Ha llegado el momento de volver a Estepona".
Bajo las órdenes del técnico Manolo Sánchez, el atacante zurdo, hábil entre líneas y con buen olfato de cara al área, tendrá la oportunidad de recuperar el nivel que antaño lo situó entre las grandes promesas del fútbol español. El Estepona ha apostado fuerte por él, y él ha elegido un entorno que siente como propio para dar el impulso definitivo a una carrera que, con apenas 22 años, aún tiene todo por escribir.
Fuente original: Marca Fútbol