
El Atlético de Madrid tiene una cita crucial ante el Arsenal en las semifinales de la Champions League, y gran parte de sus esperanzas pasan por los pies de Julian Álvarez. El recuerdo del encuentro de la fase de liga en el Emirates sigue presente: los rojiblancos encajaron cuatro goles y apenas generaron peligro, con un paupérrimo 0,32 de xG en juego abierto y solo un disparo entre los tres palos.
Para que el guion sea diferente esta vez, el delantero argentino tendrá que aparecer con toda su calidad. Y hay sobradas razones para confiar en él. A sus 26 años, Álvarez ha firmado esta temporada nueve goles en la competición continental, una cifra que ningún jugador del conjunto colchonero había alcanzado jamás en una sola edición de la Champions League.
Pero su aportación va mucho más allá del gol. El ex del Manchester City es una auténtica pesadilla para los defensas rivales desde la presión alta: ha acumulado nada menos que 853 presiones de alta intensidad en lo que va de torneo, más que cualquier otro jugador, lo que se traduce en una media de 70 por partido. Un desgaste físico brutal que refleja su compromiso con el equipo.
A ese motor incansable se suma su capacidad letal de cara a portería y su habilidad para resolver situaciones de génesis propia, como demostró ante el Barcelona al doblar una falta directa hasta el ángulo superior. Si el Atlético quiere llegar a la final, necesita que Julian Álvarez esté en su mejor versión.
Fuente original: BBC Sport Football