El fichaje de Kang-in Lee por el Atlético de Madrid es mucho más que un simple movimiento de mercado. Para el club rojiblanco, representa la apuesta por el heredero del dorsal 7 que dejó vacante Antoine Griezmann. Para Corea del Sur, es el gran ídolo nacional que, antes de brillar en el Metropolitano, todavía tiene cuentas pendientes con el Estado.
El Atlético hizo oficial su incorporación con un desembolso de 35 millones de euros fijos más cinco en variables abonados al PSG, pero la fecha de incorporación del llamado 'Messi coreano' a las órdenes de Diego Simeone sigue siendo una incógnita. La razón está en la legislación surcoreana.
Aunque Lee fue eximido del servicio militar obligatorio gracias al oro conseguido con la selección en los Juegos Asiáticos de 2023, el extremo aún debe completar ciertos trámites administrativos ligados al programa de Personal de Artes y Deportes. En concreto, necesita renovar su permiso de viaje al extranjero, una autorización que depende exclusivamente de la Administración coreana y que el Atlético no puede acelerar.
Si ese visto bueno no llega antes del jueves, el escenario más probable es que Lee aguarde hasta la visita del conjunto colchonero a Seúl, programada para el jueves de la semana siguiente. De lo contrario, si la aprobación se produjera el martes o el miércoles, el club valoraría su viaje inmediato a España.
Mientras tanto, el jugador no pierde el tiempo. Tras cumplir sus tres semanas reglamentarias de vacaciones tras el Mundial, Lee se ejercita con un preparador personal en las instalaciones del FC Seoul, aunque siempre bajo las directrices del Atlético, que ya le ha enviado pautas físicas y nutricionales para que llegue a punto con sus nuevos compañeros. El objetivo es que esté listo para el gran escaparate asiático: el duelo ante el Manchester City previsto para el domingo 9, un partido que promete paralizar a todo el país.
Fuente original: Marca Fútbol