España se ha convertido en el estándar del fútbol mundial. Tras proclamarse campeona del Mundial de 2026 bajo las órdenes de Luis de la Fuente, la selección española mira ya hacia la Eurocopa de 2028 y el Mundial de 2030, un torneo con especial simbolismo al celebrarse en territorio español. La Roja persigue un triplete histórico que la consolidaría como la dinastía más dominante del fútbol moderno.
Sin embargo, cuatro grandes potencias han decidido contraatacar con artillería pesada en los banquillos. Francia, Brasil, Alemania e Italia han apostado o están a punto de apostar por cuatro de los técnicos más reconocidos del siglo XXI, todos ellos con un objetivo compartido: poner fin a la hegemonía española.
Zinedine Zidane será anunciado en las próximas horas como nuevo seleccionador de Francia, tomando el relevo de un Didier Deschamps que marcó una era con la conquista del Mundial de 2018. El exentrenador merengue, ganador de tres Champions League consecutivas con el Real Madrid, hereda una generación cargada de talento con la misión de devolver a los galos al trono europeo.
En Brasil, Carlo Ancelotti ya trabaja en la reconstrucción de la Canarinha. El técnico más laureado de la historia de la Liga de Campeones, con cuatro Orejonas en su palmarés, tiene cuatro años para moldear un equipo que llegue al Mundial de 2030 en su mejor versión, recuperando la identidad y el respeto que el fútbol brasileño ha perdido en los últimos años.
Alemania, por su parte, ha elegido a Jürgen Klopp para liderar su renacimiento. El carismático técnico, alejado de los banquillos desde su salida del Liverpool, aporta la intensidad emocional y la capacidad competitiva que la selección germana necesita para volver a ser una potencia de primer nivel.
Finalmente, Italia sueña con fichar a Pep Guardiola, quien nunca ha dirigido una selección absoluta. Tras perderse dos Mundiales consecutivos, la Azzurra busca una revolución futbolística y el nombre del técnico catalán es el más deseado por la federación italiana.
Cuatro leyendas, cuatro filosofías distintas y un único rival en el punto de mira: España.
Fuente original: Marca Fútbol