El Mundial 2026 fue una edición agridulce para Sudamérica. Por primera vez, ninguna selección de la CONMEBOL logró ganar un torneo celebrado en Norteamérica, y más allá de los destellos de la Argentina de Messi, los equipos del continente dependieron más del corazón que del juego para avanzar. La edad avanzada de la mayoría de planteles —con Ecuador como excepción— y la necesidad de una profunda renovación de cara al Mundial 2030 son señales de alarma evidentes. Sin embargo, el fútbol sudamericano nunca deja de producir talento, y varios jugadores aprovecharon la cita mundialista para proyectarse al máximo nivel.
Orlando Gill fue probablemente la gran revelación del torneo. El portero paraguayo de 26 años llegó con dudas sobre su titularidad y encajó cuatro goles en la primera jornada ante Estados Unidos, aunque sin responsabilidad personal. A partir de ahí, solo fue batido dos veces en cuatro partidos. Su actuación ante Turquía resultó providencial y su potencia en el remate desde lejos sorprendió a propios y extraños. Formado en San Lorenzo de Paraguay y posteriormente en el San Lorenzo argentino, tiene varios pretendientes en Europa.
El mediocampista Galarza, de 24 años, también despertó interés en el mercado. Zurdo y versátil, marcó el gol decisivo ante Turquía y participó activamente en el tanto de Enciso frente a Alemania. Actualmente vinculado a River Plate y cedido al Atlanta United de la MLS, su rendimiento constante con Talleres en 2024-25 y ahora con Paraguay abrió puertas europeas.
Por Colombia, Puerta fue uno de los mejores de su selección. Integrado al equipo prácticamente en vísperas del torneo, el centrocampista de 23 años aportó solidez defensiva, conexión con el juego ofensivo y peligro en el remate. Con experiencia en Alemania, Inglaterra y ahora en el Racing de Santander —recién ascendido a LaLiga—, los grandes clubes ya preguntan por él.
Finalmente, el ecuatoriano Pedro Vite, de 24 años, fue el jugador más discreto pero igualmente valioso. Egresado del Independiente del Valle, pasó cuatro temporadas en Vancouver y luego recaló en Pumas de México. Su capacidad para ganar duelos, manejar el balón con sencillez y sacrificarse sin protagonismo lo convirtieron en un activo interesante para el mercado europeo, que ahora parece más cerca que nunca.
Fuente original: ESPN Soccer