
Mason Mount está aprovechando la pretemporada para demostrar que puede ser el jugador diferencial que el Manchester United necesita en el centro del campo. El mediocampista inglés, que llegó al club procedente del Chelsea por 55 millones de libras en 2023, suma ya dos actuaciones convincentes en los duelos ante Wrexham en Helsinki y Rosenborg en Trondheim, donde ha mostrado una prometedora conexión con su nuevo compañero André Santos.
La clave de esta sociedad radica en la complementariedad de ambos futbolistas. Santos se mueve cómodo en labores defensivas, recuperando balones, cortando líneas de pase y ayudando en la salida desde atrás. Eso libera a Mount para proyectarse hacia adelante, explotar sus virtudes con el balón y generar peligro en campo rival. El de 27 años reconoce que conoce bien a su compañero: "Le he seguido desde que debutó en el Chelsea. Es un jugador que lee muy bien el juego. Es algo más defensivo, lo que me permite empujar más y trabajar a partir de él".
Mount, que acumula 36 internacionalidades con Inglaterra, también está destacando por su papel como referente entre los jugadores más jóvenes del plantel. Su actitud ha sido tan valorada que el técnico Michael Carrick le entregó el brazalete de capitán durante unos minutos en el partido ante Rosenborg, tras la salida de Harry Maguire al descanso. "Me veo como un líder con el ejemplo, que nunca para de trabajar", explicó el centrocampista, cuyo contrato se extiende hasta 2028.
Con la vuelta del club a la Champions League en el horizonte, Mount se mostró ambicioso en declaraciones realizadas en abril: "La próxima temporada tenemos muchos más partidos, que es lo que quieres en un club grande. Estoy listo, ya sea de inicio o desde el banquillo".
Aunque el mercado de fichajes permanece abierto durante cinco semanas más, Mount está enviando un mensaje claro a la directiva: quizás el United ya tiene en casa lo que necesita en el mediocampo.
Fuente original: BBC Sport Football