La recuperación de Miguel Román se ha convertido en el motivo de celebración más importante en el Celta de Vigo. El centrocampista, que cayó lesionado el pasado 10 de marzo cuando atravesaba su mejor momento de la temporada, ya se ha reincorporado con plenas garantías al trabajo con el grupo tras someterse a una operación quirúrgica por una fractura en el quinto metatarsiano del pie izquierdo.
La baja se extendió durante tres meses, un periodo que le obligó a perderse el tramo decisivo del campeonato. Sin embargo, con el inicio de la pretemporada llegaron también las buenas noticias: el jugador recibió el alta médica, entrena con normalidad junto a sus compañeros y ya ha tenido participación en los encuentros amistosos de preparación.
Para Claudio Giráldez, su regreso supone mucho más que una simple incorporación. En su primera campaña con el primer equipo, Román disputó 29 partidos, anotó un gol y repartió tres asistencias. No le resultó sencillo abrirse paso en el once inicial: en las primeras trece jornadas apenas había sumado cinco apariciones, solo dos de ellas como titular. Pero a partir de diciembre el joven mediocampista se adueñó del equipo, acumulando doce titularidades en catorce encuentros y participando también en los dos restantes.
Ese rendimiento sostenido durante tres meses puso sus cualidades en el radar de varios clubes, aunque la lesión truncó abruptamente su mejor racha. Ahora, el cuerpo técnico y la directiva celeste confían en que recupere ese nivel desde el primer momento de la nueva temporada. Su vuelta es, sin duda, el mejor fichaje que podría firmar el Celta de cara al curso que está a punto de comenzar.
Fuente original: Marca Fútbol