Una noche cargada de fútbol y política en el Gran Parque Central de Montevideo. El club argentino Tigre dominó con autoridad al Nacional uruguayo con un contundente 0-3 y dio un paso firme hacia los octavos de final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, lo que ocurrió al final del encuentro eclipsó el rendimiento deportivo del equipo visitante.
Una vez terminado el partido, los jugadores de Tigre desplegaron una pancarta con el mensaje "Las Malvinas son argentinas", generando una escena que rápidamente se extendió en redes sociales y encendió el debate. El momento no quedó ahí: tanto futbolistas como aficionados argentinos presentes en el estadio uruguayo se sumaron al conocido cántico "el que no salta es un inglés", dotando al festejo de una marcada carga política y nacionalista.
La goleada en sí misma fue merecida y sitúa a Tigre en una posición muy cómoda para avanzar en la competición sudamericana, pero el gesto posterior al pitido final volvió a poner sobre la mesa la controversia histórica sobre la soberanía de las Islas Malvinas, un tema que sigue siendo extremadamente sensible tanto en Argentina como en el Reino Unido.
No es la primera vez que este tipo de manifestaciones aparecen en el fútbol sudamericano, donde el deporte y la identidad nacional se entrelazan con frecuencia. La imagen de los jugadores posando con esa pancarta en suelo uruguayo quedará como uno de los momentos más comentados de esta edición de la Copa Sudamericana, más allá del resultado deportivo.
Fuente original: Marca Fútbol