
La llegada de Morgan Rogers al Chelsea promete ser uno de los movimientos más interesantes del mercado de verano en la Premier League. Y es que el centrocampista inglés parece hecho a medida para el sistema que Enzo Maresca está construyendo en Stamford Bridge, especialmente si se combina con la presencia de Cole Palmer.
Rogers es un jugador difícil de encasillar en una posición fija. Como ocurre con los mejores futbolistas, sacarle el máximo rendimiento implica comprender la amplitud de funciones que es capaz de desempeñar. Además, su rol ideal puede variar según los compañeros que le rodean y el planteamiento del rival.
Fue Unai Emery quien supo explotar al máximo su potencial en el Aston Villa, convirtiéndole en una pieza fundamental en los recientes éxitos del club birmano, algo que explica en buena medida el elevado precio de su traspaso. El sistema del técnico español se sustenta sobre una sólida estructura defensiva, habitualmente en un 4-4-2 sin balón. Los Villanos solían pasar largos períodos cediendo la posesión para luego atacar a gran velocidad los espacios generados en campo contrario.
Este estilo de juego encaja a la perfección con las características de Rogers, quien combina una técnica de disparo sobresaliente con una atletismo fuera de lo común. Durante la pasada temporada, actuó principalmente por la izquierda en un 4-2-3-1, recortando hacia el interior y cediendo la banda al lateral zurdo.
Desde esa posición, Rogers mostró una notable variedad en el remate: habitualmente buscaba el palo largo con su pierna derecha mediante un disparo rosca, aunque también era perfectamente capaz de sorprender al portero en el último instante orientando el tiro hacia el palo corto.
En el Chelsea, junto a Palmer, las posibilidades ofensivas del equipo londinense podrían multiplicarse de forma notable.
Fuente original: BBC Sport Football