
El Liverpool podría sumar nuevos accionistas minoritarios en los próximos meses. Un consorcio se encuentra en conversaciones avanzadas para adquirir una participación en el club de Anfield, propiedad del grupo Fenway Sports Group (FSG).
Esta situación no es del todo nueva. Ya en 2022, FSG manifestó públicamente su apertura a recibir nuevas inversiones, ya fuera mediante accionistas parciales o incluso a través de una venta total del club. Aquella venta nunca llegó a concretarse, pero en 2023 sí se cerró un acuerdo con la firma Dynasty, valorado entre 82 y 164 millones de libras esterlinas. Dicha operación fue presentada por FSG como un mecanismo para aliviar la deuda bancaria generada por las grandes remodelaciones del estadio Anfield y las instalaciones de entrenamiento en Kirkby.
Sin embargo, los últimos movimientos en la cúpula directiva han generado cierta incertidumbre. FSG exploró durante un tiempo la posibilidad de adquirir un segundo club europeo, siguiendo el modelo multiclub que han desarrollado con éxito propietarios como los del Chelsea o el Manchester City. Entre los candidatos analizados estuvieron el Málaga, el Getafe y el Burdeos francés, pero ninguna de esas operaciones prosperó y la idea ha sido finalmente descartada.
Ese abandono del proyecto multiclub tuvo consecuencias directas: Michael Edwards, exdirector deportivo del Liverpool que había sido recontratado específicamente para liderar esa iniciativa, abandonó FSG el mes pasado. Actualmente, el director deportivo Richard Hughes gestiona la estrategia de fichajes con contrato vigente hasta el verano de 2027, aunque se apunta a que podría estar considerando una oferta procedente de Arabia Saudí.
Por su parte, el propietario principal del club, John W. Henry, ha mantenido un perfil muy discreto desde que en 2021 pidió disculpas por su implicación en el polémico proyecto de la Superliga Europea, ampliamente rechazado por la afición y la comunidad futbolística en general.
Fuente original: BBC Sport Football